Esquizofrenia

La esquizofrenia es una enfermedad del cerebro que afecta a una gran cantidad de personas y puede ser crónica e incapacitante.  Se manifiesta por síntomas en distintas esferas de la personalidad, pero los más llamativos son aquellos relacionados con las percepciones irreales, que llamamos alucinaciones (ver o escuchar algo que no existe) o las ideas anormales que se denominan delirantes (sentirse perseguido y observado sin que ello sea cierto). Además la enfermedad afecta las emociones, produciendo aplanamiento afectivo y la voluntad lo que genera dificultades para mantenerse activos.

La esquizofrenia puede comenzar a cualquier edad, pero lo más típico es que lo haga entre la pubertad y los 30 años de edad. Como podemos ver, afecta a gente joven. Lo primero que notan los familiares son cambios de conducta difíciles de diferenciar para ellos de un estado depresivo o de los cambios conductuales típicos de los adolescentes. Las personas se ponen más retraídas, irritables y no rara vez muestran interés por temas extraños. No es raro que se encierren en su cuarto y no salgan por horas o, incluso días, con la consiguiente preocupación familiar. La irritabilidad es frecuente. Podemos ver una serie de síntomas que suelen preceder al inicio de la esquizofrenia:

  • Nerviosismo
  • Cambios en el patrón de sueño
  • Pensamientos o experiencias inusuales o extraños
  • Trastornos en el Pensamiento
  • Problemas para concentrarse
  • Conducta extraña o llamativa
  • Retraimiento social.